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El “Momento Cafecito” al viajar

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Una de las cosas que más me gustan hacer en la vida es tomar café. Otra de las cosasas que más me gustan en la vida es viajar. Así que cuando viajo suelo hacer pausas todos los días para sentarme a tomar café y por supuesto trato de elegir un lugar lindo, con rico café y con hermosa vista. En el Último viaje le puse un nombre a ese momento increíble de cada día y lo llamé “Momento Cafecito”. Y ya medio en la última parte del viaje decidí sacar una foto por cada Momento Cafecito y empezar a recolectar en imágenes todos los Momentos Cafecitos de mi vida.

Lamentablemente se me ocurrió un poco tarde pero estos son los Momentos Cafecitos del Viaje a Holanda e Italia del que acabo de volver.

Recuerden una cosa. Para que una foto sea un Momento Cafecito deben darse las siguientes condiciones:

-que aparezca el café en la imagen

-que se ver el entorno

-que el entorno sea lindo

Como dije antes, se me ocurrió esto sobre el final y entonces la mayoría de los Momentos Cafecitos que voy a publicar no cumplen alguna de estas condiciones. Pero a partir de ahora, todos los Momentos Cafecitos que publique las incluirán y no solo eso, guardaré la ubicación y el nombre del café donde fue tomada la foto.

Estos fueron los Momentos Cafecitos de mi último viaje:

1- Amsterdam. Frente a alguno de sus canales. Este lugar fue especialmente lindo porque el bar está ubicado frente a un canal muy bello, porque por esa cuadra no pasan casi ni bicicletas, porque el bar es muy lindo, el café muy rico, la atención muy buena y la vista espectacular.

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2- Bologna. En una de sus calles más espectaculares, llenas de cafés, restaurants y comida inimaginablemente rica.

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3- Mantova. Una ciudad/pueblo que me sorprendió por lo bella, lo histórica y su gran palacio. Acá un Momento Cafecito en su plaza principal.

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4- Balcón de la habitación del hotel en Malcesine, Lago di Garda. El viaje ese día fue en auto desde Bologna a este lugar parando en el camino en Mantova y siguiendo viaje hasta el lago. Llegamos al atardecer y me encontré con esta vista desde la habitación. Por supuesto me hice un cafecito y a disfrutar de una de las vistas más bellas de la tierra.

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5- Al norte del Lago di Garda está Riva del Garda. Es un pueblito distinto a todos, ya que es bastante moderno. Ubicado entre el lago y los Alpes y donde van muchísimas personas a practicar deportes acuáticos. HERMOSO!!!

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6- Sobre la costa Oeste del lago está uno de sus pueblos más famosos: Limone sul Garda. Todo es limón allí, desde los colores de sus casitas, sus callecitas y hasta las salsas de las pastas. Por supuesto me tomé un Cafecito.

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7- Al sur del Lago di Garda y en la punta de una península está uno de los pueblitos más lindos que conocí en mi vida. Tal vez el más lindo. Se llama Sirmione. Habrá un post especialmente para él. Creo que me tomé 2 cafecitos al atardecer, que de paso, ver caer el sol sobre el lago es un espectáculo.

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8- Verona. Otra ciudad maravillosa. Romeo y Julieta es lo de menos. Esta es la vista desde mi Cafecito.

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10- En la ruta a Bolzano. Este es uno de los mejores Momentos Cafecitos que tuve en el viaje. Del Lago di Garda nos fuimos hacia el Tirol Italiano haciendo base en Bolzano. Un lugar en medio de los Alpes poco frecuentado por turistas latinamericanos debido a su poca difusión. Esta zona de Italia perteneció a Austria hasta la Primera Guerra Mundial. Se nota en el estilo arquitectónico y en que el idioma oficial, es Alemán. En medio del camino una parada para tomar…un cafecito. No importa el envase ni dónde lo apoyemos. Lo que importa es el momento.

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11- Llegamos al hotel en Bolzano y esta era la vista desde el balcón de la habitación. No merecía un Momento Cafecito?

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12- un Cafecito en Bolzano (hermosisisima ciudad) en pleno día, y otro al atardecer.

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13- Ahora estamos en Padova. Lugar que elegimos de base para conocer Venecia y sus alrededores. Pero Padova nos sorprendió para bien, siendo un lugar mucho más lindo de lo que esperábamos. Está llena pero llena de plazas, y por supuesto, de Cafecitos.

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14- Estando en Venecia, en lugar de ir a la famosa Murano, fuimos a la increíblemente bella Burano. Es un poco más lejos pero vale tanto pero tanto la pena. Un Cafecito en Burano

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15- y por último Venecia. Qué decir de esta ciudad? Lo diré en otro post. Solo adelanto que podría tener 500 Momentos Cafecitos en ella y cada uno sería más lindo que el otro.

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Hubo más Momentos Cafecitos en el viaje. Se me ocurrió darle ese nombre y sacar las fotos recién al final. A partir de ahora lo haré siempre. Les recomiendo que lo hagan. No tanto la foto, sino detenerse en un lugar maravilloso, parar 10 minutos, observar y disfrutar de lo más lindo que tiene la vida: viajar.

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Las Vegas: un lugar a dónde nunca iría

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La gran mayoría de seres humanos tenemos presupuesto y/o tiempo limitado para viajar. Entonces cuando tenemos la suerte de poder hacerlo debemos elegir en función del presupuesto y del tiempo disponible. Todos debemos tener una lista de lugares a los cuáles quisiéramos ir alguna vez, y esa lista suele tener un orden implícito que establece prioridades.

Pero también casi todos tenemos lugares a dónde no viajar. O mejor dicho, lugares turísticos a los cuales no invertiríamos nuestro tiempo y dinero porque por alguna razón (generalmente prejuicios) no nos interesan para nada. Tal vez iríamos a ellos si nos lo regalaran o tal vez incluso no iríamos ni siquiera gratis. Me refiero a lugares super famosos, que atraen muchísimos turistas pero a nosotros no nos llaman, hasta incluso pensamos que si vamos la pasaríamos mal. Son lugares que si tuviésemos tiempo ilimitado y dinero ilimitado estarían últimos en nuestra lista de prioridades.

Estos son algunos de los que me vienen a la mente:

Número 1: LAS VEGAS

Creo que siento rechazo por todo lo que sea extremadamente artificial.

París en Las Vegas

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New York en Las Vegas

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Venecia en Las Vegas

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Egipto en Las Vegas

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Fui de niño a Las Vegas pero no recuerdo mucho, ahora de grande pienso que si viera todas estas cosas, no solo la pasaría mal sino que incluso me deprimiría. Si quiero Venecia voy a Venecia. O no? Alguien dijo que Las Vegas se inventó para que los Estadounidenses puedan creer que conocen el mundo sin salir del país. Y salir del país es algo que a la mayoría no le interesa. Según me dijeron el 95% de ellos no tiene siquiera pasaporte.

Por otro lado me interesa mucho todos los parques nacionales que hay alrededor de Las Vegas, así que no descarto ir en un futuro cercano o lejano.

Otros lugares que me vienen a la mente a los cuales jamás iría son Dubai (por la misma razón que Las Vegas), Machu Pichu (porque no me interesa sufrir mal de alturas y no me atrae la cultura precolombina), y ningún lugar que tenga selva e insectos (ya que les tengo fobia).

Pero también sucede que por alguna razón a veces vamos a lugares que no iríamos jamás (por familia, trabajo o masoquismo) y de pronto nos damos cuenta que se trataba tan solo de un prejuicio y la terminamos pasando genial.

Me interesa mucho saber cuáles son los lugares turísticos a dónde ustedes no irían y por qué. Y también si les pasó que fueron a alguno de ellos y se llevaron una sorpresa.

 

 

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Volver al mismo lugar o probar cosas nuevas?

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En base a un comentario de Juli en Entrada anterior llamada Londres o New York, surgió el tema de este post: volver a lugares que ya fuimos y nos encantaron o conocer cosas nuevas?

Obviamente todo es subjetivo, depende de gustos, presupuesto y hasta rasgos de personalidad, pero por ejemplo, a mi me gusta más Londres que NY y fui 5 veces a NY y 2 a Londres. Por qué? no sé.

Por qué hay personas que van siempre al sur de Argentina y no conocen el norte?

Por qué hay personas que van 18 veces a París y no conocen Amsterdam?

El otro día una amiga me contó que estuvo 1 mes de vacaciones en Berlín y tuvimos este diálogo:

– fuiste a algún otro lado?

– no

– por qué?

– porque Berlín es perfecta

– y cómo sabés que Praga no?

– no sé

Pudo haber ido 2 días a Praga pero preferió estar 30 días en Berlín en lugar de 28.

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New York tiene una especie de atractivo especial, es como que el que fue una vez, siempre vuelve, más allá de que tenga recursos económicos limitados y no pueda conocer otros lados. Un amigo dice (y lo hace) que todos los años hay que ir una semana a NY y luego dos o tres semanas a algún otro lado (no como parte de un mismo viaje sino como dos viajes separados, pero la semana en NY es como algo casi obligado). Obviamente hay que tener plata para eso. Pero la mayoría no podemos hacer eso y muchos vuelven y vuelven a NY.

El caso más extremo son las personas que vacacionan todos los años en el mismo lugar. Para mí es algo inconcebible, puedo hablar mal de ellos porque son personas que no les gusta viajar y por lo tanto no van a entrar a este blog. Personas que no comprendo y que viven equivocados jeje

En lo personal me gusta elegir destinos nuevos, lo que no significa que no esté bueno volver cada tanto a un lugar que nos encantó. Pero Argentina y el mundo son tan grandes que siempre habrá cosas nuevas por descubrir y me dan ganas de conocerlas todas. Pero tampoco estoy a favor de esos viajes a Europa que son tipo: ROMA, FLORENCIA, VENECIA, MILAN, BERLIN, PARIS, AMSTERDAM, LONDRES. Me estreso sólo de pensarlo. Es la ansiedad de pensar que sólo tendremos una oportunidad en la vida y hay que aprovecharla al máximo. Entiendo a los que les pasa eso porque en muchos casos es cierto. Pero en este post me pregunto por qué hay personas que, pudiendo viajar y conocer, suelen repetir los mismos lugares.

Ahora les pregunto a ustedes: en su próximo viaje van a volver al mismo lugar o van a probar algo nuevo?

 

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Por qué viajamos? 

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El otro día mi papá, un gran viajero del mundo, me pasó por mail un texto qué escribió sobre sus razones y motivaciones de viajar. Incluyendo razones ajenas e incluso un poco de historia muy vialosa sobre viajes. 

El texto me gustó tanto que le pregunté si podía publicarlo en mi blog. Luego de 2 días de intensas negociaciones accedió a mi pedido y ahora tengo el placer de reabrir este blog abandonado con un gran texto de mi padre. Disfruten y opinen. 

Por Jorge Mandelbaum

POR QUÉ VIAJAMOS? 

Uno de los aspectos que caracterizan a nuestro tiempo es el viajar. Si bien siempre han existido los viajes, las razones para viajar pueden ser muy distintas hoy de lo que fueron en el pasado. Por eso viajar es un mundo en sí mismo, porque engloba tanto al que huye de una guerra o una persecución religiosa y a los que viajan de luna de miel, a los que viajan por razones de trabajo y a los jóvenes que con sólo una mochila salen a descubrir el mundo.
Así como hace muchos miles de años la razón para viajar fue asegurar la supervivencia buscando tierras con mejores posibilidades para los cazadores-recolectores, más tarde fue la búsqueda de tierras fértiles para el cultivo y el elemento vital: el agua. El viajar continuó siendo una actividad permanente para los humanos, aunque fueran cambiando con el tiempo las motivaciones para hacerlo. Así, por largos períodos fueron las guerras, las peregrinaciones religiosas y el comercio los motores de los viajes. Más tarde se agregaron los viajes de exploración y recién en el siglo XIX, en parte como consecuencia de la mejora notable en los medios de transporte y la disponibilidad de tiempo libre en algunos sectores de la sociedad, es que comienza lo que hoy consideramos uno de los mejores motivos para viajar: el turismo recreativo.

Esta actividad que por su costo comenzó siendo una actividad sólo viable para las clases pudientes (realeza, nobleza y ricos comerciantes e industriales), se fue democratizando y volviéndose accesible para sectores de clase media cada vez más amplia. A esto ayudó el descubrir el enorme potencial del turismo como fuente de ingresos y puestos de trabajo, lo que hizo que los gobiernos y la industria le dieran un fuerte impulso. Hoy el turismo es una importante fuente de ingresos para países como USA, Francia, España, China, etc que reciben decenas de millones de turistas por año. En América Latina México, Costa Rica y República Dominicana son notables ejemplos de países donde el turismo juega un rol muy importante como fuente de trabajo y de divisas.

Cuando puse el título yo sabía que no iba a tener una única respuesta, ya que las razones por las que la gente viaja son casi tan diversas como las personas. Pero igual me parece bueno aproximarnos al tema, para que nos preguntemos qué nos motiva a viajar. Yo no tengo estadísticas de lo que motiva a la gente a viajar y sólo puedo hablar por mí y algunos de los que me rodean. Pero creo que con mis comentarios puedo ayudar a los demás en su reflexión.


Me encanta viajar! Así de simple y me doy cuenta que toda mi vida viajé, aunque sin tener muy claro qué me impulsaba. Recién en los últimos años me puse a pensar qué común denominador tenían los viajes que más me gustaban. Ahí descubrí que estos elementos comunes eran:

_ Belleza natural significativa

_ Arte

_ Historia

Esto que parece simple no lo es tanto, porque diferentes personas interpretan diferente estos elementos. Mientras para algunos el estar junto a un río en la llanura es una maravillosa experiencia, para otros, entre los que me incluyo, un paisaje de montañas resulta bastante más atractivo, especialmente si se combina con ríos, lagos o el mar. También están los que prefieren sólo visitar grandes ciudades y los deslumbra el recorrer lugares muy concurridos. En esto no hay un juicio de valor ya que cada persona, de acuerdo a su sensibilidad, disfrutará en mayor o menor grado de un cierto tipo de paisaje y todo es igualmente válido.

Algo similar ocurre con el arte y la historia donde están los que van al Louvre porque “no se puede dejar de ver La Gioconda”, y por otro lado los que pasan gran parte del viaje recorriendo museos.

En mi opinión, todos los viajes, y especialmente los más extensos y caros, ameritan que uno le dedique tiempo a pensar qué quiero ver en el viaje y si creo que los lugares que visitaré van a satisfacer mis expectativas. Cuando planeo un viaje, trato de imaginarme los lugares que visitaré y cuan atractivos me pueden resultar. Hoy día hacer esto es mucho más fácil, porque se cuenta con el valioso recurso de Internet, que permite ver fotos, videos, comentarios de otros viajeros y con todo eso tener una mejor idea de qué me puede gustar más en el viaje y también asignarle a ese tramo más o menos tiempo. Esto me permite empezar a disfrutar antes del viaje y lograr que el viaje “me cierre”, es decir que tenga un orden y una coherencia que me anticipen que me va a gustar.

Por supuesto esto es válido para los que nos gusta planificar nuestro futuro viaje. Hay mucha gente que precisamente quiere despreocuparse totalmente del tema y prefiere tomar un tour organizado, que le diga a dónde irá y cuánto tiempo le dedicará a cada lugar. No los cuestiono pero sí digo que no es para mí.

Otro grupo de viajeros prefiere armar su viaje pero dejar más espacio para la improvisación o para decidir sobre la marcha cuántos días le dedica a cada lugar. Esto resuelve un problema de la planificación detallada que es esa sensación de que el tiempo nos quedó corto en un lugar que nos encanta, pero debemos marcharnos porque tenemos reservado el hotel en otro lugar. La contrapartida de esta ventaja es que se pierde tiempo buscando hoteles sobre la marcha y no siempre se logra la calidad/precio que buscamos.

Como vemos hay muchas alternativas para viajar y cada uno deberá buscar cuál es la que mejor se adapta a su propio estilo.


Otro aspecto que surge en las charlas sobre el tema es el costo de viajar. Por supuesto que lo más barato es quedarse en casa, pero de un lindo viaje uno vuelve con menos pesos/dólares, pero con un recuerdo valioso que quedará para siempre con nosotros. Personalmente puedo decir que en mi vida viajé muchas veces como mochilero durmiendo en carpa o alojándome en hoteles de entre dos y cinco estrellas según la etapa de la vida. Para mí lo importante fue siempre poder viajar y no tanto el cómo viajar.

Uno de los aspectos más enriquecedores de los viajes es que, además de los objetivos específicos que cada uno tiene: naturaleza, arte, historia, descanso, gastronomía, diversión, etc, etc, hay una oportunidad de contacto con gente distinta, con diferentes costumbres y formas de vida. Si uno va abierto a observar e interactuar con la gente local, uno incorpora experiencias de vida que nos sirven para entendernos mejor. Esto es válido tanto para viajes por nuestro país como viajando al exterior. Por supuesto que viajando al exterior la experiencia cognitiva es aún más rica porque uno se ve obligado a comunicarse en otros idiomas, manejar un auto con reglas diferentes a las nuestras, distintos criterios para relacionarse con la gente, etc.

El que lea lo anterior puede tener la impresión de que los viajes implican sólo momentos de disfrute. No es así y es justo señalar también los aspectos que, por lo menos a mí me resultan negativos.

Así como un viaje en avión de unas pocas horas se disfruta pensando en que nos permite ahorrarnos uno o dos días de viajar en auto, cuando se tratar de viajes en avión de más de 10 horas (viajes a USA, a Europa o peor aún a Oriente) el viaje puede convertirse en una pesadilla cuando se le suman las esperas en los aeropuertos. En esto no ha existido progreso ya que los aviones actuales son tan incómodos como los de hace 30 años atrás y además viajan completos por lo que es muy difícil que tengamos la chance de estirarnos en un asiento vecino desocupado. A esto debemos agregar el “jet lag” que nos altera los ciclos de sueño por algunos días.

Otro inconveniente en los viajes son las pesadas valijas. Los argentinos solemos viajar por Europa por períodos más largos que los europeos. El largo viaje en avión y su costo hacen que busquemos de amortizarlos con una estadía más larga. Esto obliga a llevar más y/o más grandes valijas, más la previsión para las tradicionales compras. El problema aparece cuando hay que acarrearlas por aeropuertos y estaciones de tren.

Por último está el cansancio de las jornadas en el viaje recorriendo lugares y visitando museos. La excitación por lo que vemos, hace que no notemos el cansancio hasta que nos vemos obligados a hacer una pausa en busca de un reparador café. Para los veteranos como yo no existen más las jornadas de 12 horas caminando de los primeros viajes. Ahora hay que tomar las cosas con más calma y parar todas las veces necesarias, pero con la experiencia también uno aprende que no es necesario ver “todo” y que desde la cómoda mesa de un café también se aprecia el lugar.

En un tema tan vasto y grato como este, seguramente me quedarán muchos aspectos sin tratar y para completarlos los invito a comentarme sus propias experiencias. Pero lo importante es seguir pensando en viajar y disfrutando de los viajes que cada uno pueda hacer. Porque las vivencias de un viaje están en nosotros y eso nadie nos lo podrá quitar.

 

 

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Mis 3 estrellas Michelin

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Volví (no sé por cuánto tiempo). 

Más allá de internet y las mil fuentes de información, para mí la guía Michelin y su puntuación en 3 estrellas sigue siendo la mejor guía de viaje, pero ya hablaré de ello en otro post. 

Este trata de que me di cuenta planificando un nuevo viaje que tengo mi propio sistema Michelin para elegir destinos a visitar. Sería así:

Una estrella = ciudad/pueblo espectacular 

Una estrella = paisaje espectacular 

Una estrella = comida espectacular 

Cuando se dan las 3 cosas juntas el lugar es 3 estrellas, es decir: HAY QUE IR SI O SI. 

Ejemplo: Lago di Como en Italia


O la región de La Provenza en Francia 


Para comprobar que este método funciona:

Estas dos regiones son espectaculares, de lo mejor que se pueda encontrar en el mundo, sin dudas 3 estrellas.  Pero comparemos con otra región hermosa como ser New England al noreste de USA: 


Pasajes espectaculares (en especial en otoño). Pueblitos bellísimo, pero comida normal o medio pelo. Es decir, 2 estrellas. 

Pero a la vez, mi “método Michelin” no sirve para las grandes ciudades, como ser Londres, NY, Paris, Berlín. Ninguna de ellas se destaca por paisaje pero son 3 estrellas igual. 

Tendré que descubrir mi Método Michelin de ciudades. Por lo pronto tengo el de regiones. 

Saludos a los viejos amigos del blog. 

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El mejor día de un viaje

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Cuál es el mejor día de un viaje?  El primero? Todos? El que inesperadamente sucede algo que no tenías previsto?

La respuesta es muy personal. A mí me pasa que el mejor día de un viaje es el que día que me voy. Al regresar y desear volver el tiempo atrás siempre quiero que sea el día en que me estaba yendo. No importa a donde haya sido el viaje, si Europa, la India, Córdoba o la Costa Argentina. Sienpre quiero volver al momento en que estaba preparando las valijas y ajustando los últimos detalles. 

Sin embargo ese día no es necesariamente placentero, por el contrario, siempre me genera cierto estrés. Por olvidar algo, por dejar algo pendiente e importante, por la cantidad de cosas que hay que tener en cuenta antes de viajar. 

Entonces es contradictorio desear volver a ese día pero tampoco lo es tanto. Porque en definitiva representa que viajar es sinónimo de placer. Es como un seguro a la felicidad por varios días en continuado. Muy pocas cosas nos aseguran felicidad en continuado, o tal vez ninguna, salvo viajar. 

En una época el regreso me generaba lo contrario: depresión. Pero aprendí a combatirla de dos maneras: 

Mejorando la vida de no viajero. 

Y planificando el próximo viaje justo el último día del viaje anterior. 

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Guía práctica para viajar con niños (versión auto)

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Siguiendo con la saga “Guía práctica para viajar con niños” de la cual ya desarrollamos la Versión Ciudades, ahora es el turno de viajes en auto, lo cual me parece una excelente alternativa cuando se trata de niños menores de 5 años.

Es importante volver a destacar que la idea es romper el mito de que tener niños impide la realización de cierto tipo de viajes que disfrutábamos plenamente sin la presencia de ellos.

Voy a ilustrar con un ejemplos en Argentina en el cual el auto fue protagonista y el resultados excelente.

Viaje: Bariloche

Edad de la criatura: 2 años y medio

Viajamos a Bariloche en avión desde Buenos Aires y allí alquilamos un pequeño auto con asiento para bebés, como corresponde.

Hicimos base en el excelente hotel Rochester Bariloche ubicado en el kilómetro 7 de la avenida Bustillo frente al Lago Nahuel Huapi. Por supuesto que es muy importante que el hotel disponga de estacionamiento, algo que es fácil de conseguir en Bariloche (pero no así en otros lados).

La metodología del viaje fue la siguiente:

Levantarnos, desayunar en el hotel, agarrar el auto, partir de excursión, regreso en la noche al hotel ya cenados.

Básicamente con esta metodología pudimos recorrer todo Bariloche y sus alrededores, incluyendo Villa la Angostura, Bahía Manzano e incluso el Lago Correntoso ubicado a unos 100kms del hotel donde nos alojábamos.

 

Para este tipo de viajes con niños la idea es ir con el auto a distintos puntos turísticos y parar en los lugares más atractivos, descender, disfrutar, volver al auto y dirigirse al próximo destino.

Es importante llevar el cochecito de niños en el baúl del auto y bajarlo sólo en lugares en que exista algo de asfalto y superficies planas, como ser el centro de Bariloche y Villa la Angostura. Para el resto de los puntos el cochecito de mantiene en el auto a excepción de paradas a almorzar, cenar o tomar el té o cerveza artesanal. Es decir, en lugares donde sabremos que nos quedaremos quietos al menos durante una hora.

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Cervecería Berlina

En todo el resto de las paradas no hay que bajar el cochecito y por supuesto intentar que el niño camine y nos haga caso. Entonces acá viene lo importante:

Cómo hacer que un niño nos haga caso ?

Es muy importante no perder nunca de vista que para un niño es lo mismo estar recorriendo Tokio, Bariloche, la Antartida o la plaza de la esquina de su casa. Los niños sólo quieren divertirse.

Entonces no hay que olvidar que las vacaciones no son para que los niños disfruten (ellos disfrutan todo el año en cualquier lado), sino para que nosotros disfrutamos.

Teniendo en claro estos puntos, la estrategia SIEMPRE debe ser que el niño se sienta entretenido como si estuviera en el jardín, en el patio o en la plaza cercana a nuestros hogares. Y cómo lograr eso? FÁCIL:

Un poco de imaginación a cada paso.

Luego de media hora en auto, es común que un niño empiece a pedir una hamaca, un tobogán o un arenero. Hay que transformar esos juegos en otros igual de placenteros.

En lugar de hamacarse, tirar piedritas en el lago.

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Circuito chico

En lugar del arenero, darle al niño una rama de un árbol para que camine sientiéndose Shake y los Piratas.

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Buscando la Laguna Escondida

En un lugar de un tobogán, subir una piedra y que crea que es la montaña de la Reina Elsa de Frozen.

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Circuito chico

Los dibujos y películas que consumen los niños son nuestros grandes aliados en un viaje. Siempre podemos hacerlos fantasear en que los estamos llevando a esos mundos mágicos. No hay lugar de la naturaleza o del hombre, que no se puede transformar en un mundo mágico para un niño, siempre y cuando nosotros los ayudemos. Incluso puede resultar divertido para un niño el museo más aburrido de la galaxia.

Pero en el caso de lugares naturales de tanta belleza, como Bariloche, todo juega a nuestro favor para que los niños se entretengan en cada parada.

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Cervecería Berlina 

Y qué hay que hacer al viajar con niños en el auto?

En el auto es lo que nuestros padres hicieron con nosotros. NO RECOMIENDO LA TÉCNICA DEL IPAD. Estoy en contra de que los niños vayan en auto mirando la tele. Esa técnica solo se justifica por nuestra vagancia a entretenerlos. Es mucho mejor, incluso divertido, hacer lo que nuestros padres hicieron con nosotros: jugar.

  • Adivinanzas
  • Guerra de canciones
  • La patente del auto de adelante
  • Contar postes de luz
  • Hacerle luces a los que vienen en frente
  • Veo-veo
  • Y tantos otros

Y cuándo descansamos?

Tarde o temprano, el niño quedará dormido. Y al rato volverá a despertar sin tener idea de si está en su casa o a 10mil kilómetros de distancia y le volverá a dar lo mismo.

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Lago correntoso

En conclusión:

Pienso que una de las mejores alternativas para ir de viaje con niños son aquellos viajes que incluyan mucho traslado en auto. Esto se puede replicar en el resto de Argentina, en Estados Unidos y Europa sin ningún problema. Siempre hablando de trasladarse a lugares cercanos y de ciudades pequeñas o pueblitos.

Espero leer sus experiencias.

 

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Vacaciones: conocer nuevos lugares o repetir lo que nos gusta?

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Mi comida favorita es la tortilla de papas (de paso acá pueden ver dónde se come la mejor tortilla de papas en Buenos Aires) y cuando era chico comía todos los días, sin excepción, una tortilla de papas, hasta que una noche me comí dos y me empaché y luego necesité pasar 3 meses sin comer tortilla de papas hasta que me dieron ganas nuevamente.

A la hora de elegir a dónde vamos de vacaciones nos planteamos este tipo de dudas. Hay muchas personas que vacacionan todos los años en el mismo lugar, en general en una playa como Mar del Plata, San Bernardo, Pinamar, Punta del Este o cualquier otra. Yo me pregunto si no se aburren, si no tienen ganas de conocer alguna vez otra cosa, porque ni siquiera es cuestión de plata, en especial en esta época en la cual es más económico viajar al exterior que hacerlo en Argentina. Pero luego recuerdo mi historia con la tortilla de papas y los entiendo. Pero cuando se trata de vacaciones prefiero elegir lugares nuevos, aunque no siempre.

Fui a Nueva York 6 veces y sin embargo hay lugares que me muero por conocer y no conozco. Pero cada vez estoy más convencido de que hay que probar cosas nuevas.

El problema es que si conocimos un lugar y nos encanta, y ya sabemos que nos va a volver a encantar, está bien arriesgar nuestro presupuesto y tiempo para conocer algo que tal vez no nos resulte tan bueno?

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Bellagio – Lago di Como – Italia

Creo que el dilema se resuelve intentando reducir el riesgo. Hoy internet facilita las cosas. Podemos casi conocer un lugar sin haber ido nunca. Podemos hasta recorrerlo con el google street view, con muchos videos de youtube, y ahora que se viene la tecnología 360 y la realidad virtual tal vez lleguemos al punto de que no haga falta salir de nuestras casas para viajar.

Igual, yo utilizo un método casi infalible para asegurarme que el nuevo destino de mis próximas vacaciones será tan increíble o aún mejor, que volver a lo seguro, como puede ser Nueva York  el norte de Italia. El método es anticuado, pero hasta ahora no encontré uno mejor: son las estrellitas de la guía Michelin, a la cual le dedicaré un post a parte.

Pero la guía Michelin y su método de estrellitas me parece infalible. Aún no encontré una guía de viajes o un sitio web o un blog de turismo con información tan bien curada. Cuando algo dice que es 3 estrellas *** es espectacular, para cualquier persona del mundo, para cualquier tipo de gustos. Salvo en Francia. Allí se sobrepasaron por el amor por su patria, y poblaron el mapa de 3 estrellas, y gran parte de ellas no son merecidas.

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Vevey – Suiza

Pero volviendo al tema del post, estoy en una etapa en la que decido probar cosas nuevas más que volver a las que me encantaron. Informándome bien antes, mirando muchas fotos como lo conté en este post. Videos no miro, porque quiero preservar algo de sorpresa, pero por ahora vengo arriesgando con nuevos destinos y excelentes resultados.

Eso sí, a la tortilla siempre vuelvo. A esta altura de la vida, donde la salud pasa a ser importante, sólo vuelvo a ella una vez a la semana.

Y ustedes repiten destinos o les gusta probar cosas nuevas?

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Viajando con criaturas: cochecito si o no?

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Siempre hay un “depende”.

Hay un momento de la edad de nuestros hijos en que a la hora de planear un viaje nos empezamos a preguntar: llevamos el cochecito?

Pero primero vayamos a lo seguro:

Si la criatura tiene entre 0 y 4 años NO HAY DUDAS de que hay que llevar el cochecito a donde vayamos.

Depende: si vamos a la playa y paramos frente al mar y ya tiene 4 años, tal vez no haga falta.

Ahora vayamos a lo inseguro:

Tiene entre 4 y 6 años. Lo llevamos o no?

Depende:

  • Si vamos a vacacionar en una megaciudad como Río, Buenos Aires, DF, NY, Londres, etc. SI, sin dudas. Las razones están explicadas en el post Guía Práctica Para Viajar con Niños (Versión Ciudades)
  • Si vamos a una playa, la respuesta es NO, sin dudas.
  • Si vamos a recorrer montañas y lagos, la respuesta es NO, sin dudas.
  • Pero si vamos a recorrer pueblitos irregulares de Europa? Acá surgen las dudas

Recorriendo pueblitos irregulares de Europa con niños de entre 4 y 6 años

Si pudiera, iría 2 veces al año a Europa, a recorrer pueblitos irregulares de sus distintos países. Como por ejemplo los pueblitos de La Toscana, los pueblitos de la Provenza, los pueblitos de Croacia, los pueblitos del País Vasco, etc etc. me resultan increíblemente hermosos, me transportan en el tiempo, y además creo que son lugares que realmente se alejan de la realidad cotidiana de una persona que vive y vivió toda su vida en Buenos Aires, como es mi caso.

Sin dudas, esos pueblitos se recorren en auto, y muchos de ellos no insumen más de 1 hora para conocerlos enteros y poder continuar viaje.

El tema es que gran parte del encanto de esos pueblitos, es su irregular geografía, con callecitas angostas y de piedras, subidas y bajadas constantes, lugares llenos de escaleras y precipicios.

El auto siempre se deja en los estacionamientos de la entrada, y luego a caminar. Pero qué hacemos con la criaturita que a esa edad ya le gusta ser independiente y rebelde?

Una opción es dejarla en Buenos Aires. Pero suponiendo que esa opción no es posible, debemos decidir si para hacer un viaje así, hay que llevar o no el cochecito.

Ventajas de llevarlo:

  • atamos fuerte a la criatura salvaje, y no nos preocupamos de que se nos pierda en alguna callecita o se nos caiga en algún precipicio como este:

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  • Seguramente recorreremos el pueblito con más prisa, y no tardaremos 40 minutos en hacer una cuadra en subida.
  • El cochecito se convierte en un gran perchero ambulante. Allí podemos llevar camperas, carteras, bolsos, juguetes para el niño, regalos, mapas y toda pprqueria de esa que vamos juntando a lo largo de un día de turismo como dios manda. 
  • ALERTA UPA: evitamos que nos diga que se cansó luego de subir el tercer escalón y nos pida UPA, lo cual sería el peor escenario posible. Todo padre o madre lo tiene muy claro. Cuando un hijo de más de 5 pide UPA, perdimos.

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Desventajas de llevarlo:

  • Dificilísimo maniobrar el cochecito con una personita de 16 kilos, entre calles de piedras, angostas, irregulares, y ni hablar escaleras. Qué haríamos en un caso como este?

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  • ALERTA ME QUIERO BAJAR: existe un 64% de chances de que terminemos recorriendo el pueblito con el niño caminado y empujando un cochecito vacío.

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  • ALERTA PENDIENTE: todos estos pueblitos tienen subidas pronunciadas. Hay que estar fisicamente muy bien de piernas y de cintura. Pero igual nos dolerán ambas.

De los 4 a los 6 años, es una etapa difícil para tomar ciertas decisiones al viajar con hijos. Porque hasta esa edad los niños simplemente nos acompañan sin chistar y es bastante fácil trasladarlos casi como si fueran una bolsa de papas. Pero en medio de esa edad, se empiezan a convertir en “humanos reales” con todo lo que ello implica, para bien y para mal.

Mi consejo es el siguiente:

Hasta 5 años, llevar cochecito, en lo posible paraguitas lo más liviano y pequeño posible. Cargarlo en el auto e ir viendo en el estacionamiento si lo bajamos o no. Puede ser posible que lo hayamos llevado sin sentido.

Más de 5 años, no llevar cochecito. Y en caso de emergencia comprar allí un paraguitas casi descartable, o comprar uno bueno y aprovechar para crearle a la criatura un hermanito que luego lo use.

Pero depende. Como todo.

Ustedes qué opinan?

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Guía práctica para viajar con niños (versión ciudades)

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Voy a tener un hijo, NO VOY A PODER VIAJAR MÁS!!!

A muchos de los que nos gusta viajar, por no decir la mayoría, se nos pasa eso por la cabeza antes de decidir tener un primer hijo, o el segundo, o el tercero (el cuarto no pongo, porque en ese caso de verdad no vas a poder viajar más).

Este pensamiento muchas veces hace que pasemos la decisión de tener hijos para más adelante. “El año que viene”. Y llega “el año que viene” y decimos “uno más”. Y llega “uno más” y decimos “el ultimísimo viaje y ahí si”. Y así para siempre.

No voy a hacer un post “papal” del estilo “hay que tener hijos” pero sí quiero decir que pensaba de esa manera hasta que tuve una hija y descubrí que la posibilidad de viajar y de disfrutar los viajes no se modificó en nada. Ni siquiera los destinos.

En realidad es algo que 2 amigos, pareja ellos, y con una hija y muy viajantes, siempre me lo dijeron y podía ver que el “tuve un hijo, no voy a poder viajar más” era sólo un mito.

Entonces van algunas recomendaciones para aquellos que están planeando tener hijos o ya los tienen pero aún no se animan a viajar con ellos porque piensan que será tirar el dinero a la basura y pasarla mal:

1- SABER QUE SE PUEDE VIAJAR CON HIJOS Y QUE EL VIAJE SEA CASI IGUAL A HACERLO SIN HIJOS Y PASARLA IGUAL DE GENIAL (en mayúscula porque es lo más importante).

2- Ser conscientes que a los bebés o niños pequeños les dará lo mismo estar en Japón que en la plaza de la vuelta de tu casa. Es decir, no esperes que aprecien el esfuerzo y el dinero invertido.

3- Quitarse la culpa de saber que estamos pagando un pasaje por alguien que le da exactamente lo mismo donde está.

4- Llevar “paraguitas” o cochecito desde que la criatura tiene 0 años a 5 inclusive (más adelante habrá post sobre este tema en particular)

5- En ciudades grandes tipo París, NY, Londres, DF, etc. alquilar departamento en lugar de ir a hotel.

6- En ciudades grandes como las anteriores, salir SIEMPRE con el cochecito y acostumbrar a la criatura a que se quede SIEMPRE en el cochecito

7- Llevarle entretención variada para cochecito. En casos extremos, comprarle algo en lugar (un peluche, un librito, stickers, o lo que sea). Pero hay que ser muy cuidadoso con este punto porque si usamos la técnica de “cada vez que protesta le compro algo así se calma”, podemos generar un monstruo (ya me pasó)

8- Si la criatura en cuestión ya camina, hacer todos los días una escala en alguna plaza, parque o lugar para que corra y se entretenga.

9- Los niños pequeños duermen siesta, y los no tan pequeños se duermen andando en cochecito, entonces: ENTRAR A MUSEOS cuando el pequeño o la pequeña están durmiendo la siesta plácidamente (mi hija ya estuvo en 5 de los 10 museos más importantes del mundo, pero nunca se enteró).

10- Si la descendencia tiene 3 años o más, ser creativo y contarle historias sobre los lugares que visitamos mientras vamos caminando.

11- Relacionar esas historias con los dibujos animados que les gusta ver. Por ejemplo: cualquier montaña que se vea sirve para decirle que allí vive la Reina Elsa. Cualquier Iglesia es un castillo de princesas, y así.

12- Viajar en colectivo dentro de esas grandes ciudades y CASI NUNCA en subte. Las escaleras mecánicas y los ascensores son bienes escasos en todos los subtes del mundo.

13- Cada 3 días, comprarles un regalo (salvo que sean bebés, en ese caso no comprarles nada nunca).

Les aseguro que siguiendo estos consejos, el viaje con niños será casi similar a viajar sin ellos. Me refiero al ritmo, a las cuadras que se caminan por día, a los museos y lugares que se pueden visitar, etc.

Pero lo más importante es ponerle onda (como con todo en la vida).

Hace unos meses, con mi esposa y mi hija, nos cruzamos con una pareja de argentinos con una niña de la misma edad que nuestra hija, en un ascensor del Aeropuerto de Londres (LHR). Nos miramos como te mirás con alquien en un ascensor, sonrisa falsa y esas cosas y se dio el siguiente diálogo:

Ellos: todo bien?

Nosotros: todo bien…ustedes?

Ellos: bien…. volviendo?

Nosotros: lamentablemente

Ellos: nosotros no veíamos la hora de volver. (Mirando a su hija) Fue un infierno

Y en ese instante el ascensor se detiene y las puertas no se abren. Nos miramos extrañados. En ese vemos a la criatura de esta pareja, con una sonrisa tocando el botón de la alarma. Sirenas y gritos.

 

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