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Compras en el exterior: “cuando uno no ama, compra”

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Por qué hacemos compras en el exterior?

Hay varias razones:

– es más barato: se aplica a todo lo que es más barato incluyendo el impuesto aduanero.

– porque no existe en nuestro lugar de origen: casi no hay nada que no exista en el lugar de origen a esta altura del siglo. Pero es cierto que en economías cerradas, como la Argentina, puede darse el caso

– regalos: es otra categoría que no forma parte de este post

– porque sí: y esta es la razón más importante. La que le da título a esta entrada.

Gustavo Cerati, entre sus mil frases para la historia, escribió una que siempre me llamó mucho la atención y a la cual siempre termino recurriendo: “cuando uno no ama compra”.

Las interpretaciones son múltiples y no hay que tomarlas necesariamente de manera literal.

Comprar “porque es más barato” es simplemente un acto de economía personal. Ahorrar.

Comprar porque no lo conseguimos en el país es un acto racional.

Pero hay un tipo de compras que se sale del contenido práctico y tiene que ver con un efecto antidepresivo. Comprar es una forma de suavizar los efectos negativos del regreso. Ponernos un incentivo para llegar a casa y abrir la valija. Tener un nuevo chiche para usar. Encontrar algún tipo de satisfacción durante el eterno y deprimente vuelo de regreso.

Verán que inconscientemente, casi todos solemos hacer esa compra. Que no tiene que ver ni con lo barato ni con la escasez. Y tal vez resulta ser la mejor compra de todas. Porque es como un licencia que nos damos cuando vamos de viaje. Y cuando vamos de viaje nos damos muchas licencias.

“Cuando uno no ama compra” dice la canción de Cerati llamada Cabeza de Medusa.

No es literal que compramos porque no amamos. Pero esa compra para paliar los efectos negativos de la vuelta, tienen que ver con nuestro amor por viajar. Y nunca estamos más lejos de un viaje, que el día que regresamos de alguno de ellos.

Gustavo Cerati – Cabeza de Medusa