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Ventana o pasillo?

Buenos Aires desde el aire

Ventana o pasillo? más allá de las preferencias personales, hay algo que nunca comprenderé:

Los turistas hacen filas de horas para subir a torres emblemáticas en ciudades emblemáticas y están dispuestos a pagar cuantiosas sumas de dinero para disfrutar de las vistas aéreas que esas torres y edificios ofrecen. Muy de acuerdo con todo. Vale la pena.

Pero la gran mayoría de esos mismos turistas, a la hora de viajar en avión, incluso a esas mismas ciudades donde pasan una tarde en busca de apreciarlas desde las alturas, elijen sentarse en pasillo, o muchos lo hacen con la cortinita de la ventana cerrada u otros mirando la triste revista de la línea aérea o una serie de televisión, mientras el avión sobrevuela a una altura espectacular la ciudad fascinante, como podría ser New York, desperdiciando segundos invaluables de las vistas espectaculares.

Entonces me pregunto cuál es el sentido de subir a un mirador, o si en realidad, para el turista, algo es turístico sólo si la industria y sus mecanismos, decidieron establecerlo como tal.

Entiendo toda esa cuestión de comodidad de viajar en pasillo en un vuelo largo y poder ir al baño o hacer esos ejercicios ridículos de estiramientos de músculos, pero no se explica en los vuelos cortos, o en los mismos vuelos largos para quienes viajan en ventanilla para mantenerla cerradas durante los momentos más espectaculares.

Tal vez, las guías turísticas tipo Michelin, deberían incluir estos puntos de atracción asignándoles sus respectivas estrellas. Ejemplo: aterrizar en Aeroparque por pista 13, ventana sector derecho, lejos del ala: ***. Sector izquierdo: *. O tal vez, el personal de abordo de las mismas lineas aéreas, deberían hacer de guías turísticos: “a su derecha, el famoso e imponente rectángulo llamado Central Park”. Y de esta manera la gente prestaría atención y le daría valor. O ta vez, cobrando un adicional por viajar en ventana en un día despejado, el viajante lo consideraría una atracción turística que vale la pena.

Lo cierto es que viajar en ventana debería ser una obligación para el turista, y los momentos de despegue y aterrizaje, toda nuestra concentración debería estar puesta en esas pequeñas ventanas que permiten tener otro punto de vista, único e irrepetible, de los lugares maravillosos que tiene la tierra.

Los viajes recién se terminan cuando nos cubren las nubes, o la oscuridad de la noche, o la inmensidad del mar. Pero la mejor vista y la mejor foto de un viaje, puede suceder justo en ese momento final.

Como se darán cuenta, entre ventana o pasillo de un avión, siempre elegiré ventana.