6

Porteños viajando por Buenos Aires

buenosaires

Foto: tremenda vista de la costa de Buenos Aires de la Torre de los Ingleses. Crédito de Christian Cabrera

Hace poco estuve en París y viví una experiencia totalmente fascinante:

Con mi esposa, mi hija de 4, su cochecito y los bártulos teníamos que ir de Montmartre a La Bastilla. Era un lunes a las 6 de la tarde.

Para ese trayecto debíamos caminar 6 cuadras atestadas de gente (las primeras 2 de turistas, las segundas 4 de inmigrantes sirio/libaneses) hasta la estación de metro. Allí bajar como 3 niveles por escalera hasta tomar el subte, también atestado de gente. Luego de una estación, caminar entre túneles y cientos de escaleras para hacer combinación con otro subte atestado, oloroso y calenturiento, que nos llevara por unas 12 estaciones hasta el destino final, donde tuvimos que subir unos 5 pisos por escaleras (cochecito en mano, siempre) hasta volver a respirar aire puro, y allí caminar las 8 cuadras habituales hasta el hotel donde parábamos.

En medio de este trayecto, que de verdad fue placentero, pensaba: esta misma situación en Buenos Aires y me pego un tiro hundido en la más profunda depresión.

La diferencia entre entre el placer y el odio ante situaciones similares se llama “sensación de turista”.

El mejor viaje más barato que podemos hacer, y de manera cotidiana, es viajar por tu propia ciudad. En mi caso Buenos Aires.

Por supuesto que la factibilidad de llevarla a cabo depende mucho de cuál sea el lugar en que vivas. Buenos Aires es una tremenda ciudad, a la altura de, tal vez, las 10 mejores del mundo para hacer turismo.

Hay miles de cosas para hacer y conocer, que incluso los que vivimos toda la vida aquí y la transitamos 18 millones de veces no conocemos, pero el desafío es intentar lograr el efecto “sensación de turismo” en nuestros cuerpos. Y si bien es difícil hacerlo en la propia ciudad que cotidianamente detestamos, tengo claro que es muy posible lograrlo. Es casi una cuestión de actitud, o de setear la mente de manera correcta.

Las opciones para sentirnos turistas en Buenos Aires son muchas. Desde ir a museos, subirnos a los buses de dos pisos, meternos en lugares turísticos, sumarnos a algún tour guiado, etc. Pero incluso simplemente levantando la cabeza cuando caminamos por lugares habituales, haciendo las tareas cotidianas, e ir mirando más allá de lo que habitualmente miramos. Es decir, haciendo lo mismo que haríamos en Paris o en cualquier otra mega ciudad del mundo.

Para los porteños, hacer turismo en Buenos Aires es el mejor viaje barato que podamos hacer. Y lo barato no necesariamente es malo.

Si logro continuidad en este blog, escribiré al menos 100 posts referidos a los Porteños que viajamos por Buenos Aires.

Esta es apenas una introducción.